Mi vida privada (Bunbury en La Riviera, 4 de febrero)

7 Feb

¿Quién dijo aquello de «No me pregunten por ninguna película, por ninguna actriz, por ninguna banda sonora, etcétera, porque no me gusta hablar de mi vida privada»? Suena a alguien de la nouvelle vague, o de Cahiers du Cinéma, o a un cinéfilo americano tipo Bogdanovich. El cualquier caso, el que fuera tenía razón.

José Luis Garci – Sólo para mis ojos (artículo Me and my girl).

Foto de Juan Pérez-Fajardo

Concierto: Enrique Bunbury.

Lugar: La Riviera. Fecha: 4 de febrero de 2012: tercero de sus cuatro conciertos (1, 3, 4 y 5 de febrero).

Nota: 9,5.

No voy a detallar en exceso cómo fue todo. Como dijo Ray Loriga en un estupendo artículo sobre la vuelta de Héroes, cuando Bunbury da un concierto hay que estar dentro de la iglesia: porque fuera no hay Dios ni se escuchan las campanas. Y es que sus conciertos no son conciertos, sino misas nocturnas, liturgias donde sacamos a relucir toda nuestra fe con el grito en la garganta, por encima del sombrero.

Tiene algo de adolescente todo esto, claro. El rock es ligeramente infantil, como lo es el fútbol, el boxeo e incluso el sexo, todo ello en el lado opuesto del cinismo. Hace poco, asistí al curso de guión de Bloguionistas. En esos cursos, en los descansos, hablas de cine con el resto como, imagino, los dentistas hablan de endodoncias en sus congresos. En una de estas conversaciones hablábamos sobre películas de acción; creo que, concretamente, sobre Casino Royal, el (¿penúltimo?) James Bond. Yo comenté lo mucho que me gustó esa película, como me gustó este fin de semana ver Los hombres que no amaban a las mujeres (de la que hablaré en un par de días) o como me emociono siempre que veo esa obra maestra llamada El último mohicano. Otro chico de los que estaban en el corrillo (con pinta de ser la reencarnación de algún escritor ruso) dijo que, evidentemente, ésas son películas que sólo te pueden gustar si has tenido un proceso de madurez insano. Yo, entusiasmado, contesté: justo, ése es mi caso.

Aún así, ni Bunbury ni yo somos ya los mismos. Con él he descubierto otras músicas, en cada uno de sus arriesgados pasos, en su constante deambular (tanto te puede hablar de la maqueta del último mini grupo indie, como de su pasión por la música árabe, pasando por sus 350 cantantes favoritos de country), hasta llegar a su último disco, Licenciado Cantinas, un recorrido por la canción tradicional latinoamericana, un álbum personal y emocionante.

Y de emociones estuvo hecho el concierto del sábado, el mejor que le he visto (y no han sido pocos) desde la gira del Flamingos. Más contenido quizá que aquella vez, pero con la misma fuerza. Fue la primera ocasión en estos años en que su actual banda, Los santos inocentes, me hizo olvidar al ya extinguido Huracán ambulante. El set-list mezcló temas de su último disco (Llévame, El solitario, Ánimas, que no amanezca…), con otros recientes (De todo el mundo, El boxeador, El tiempo de las cerezas…) y grandes clásicos (Infinito, Sí, Y al final…).  La imagen, por supuesto, estuvo a la altura, siendo consecuente con aquello que explicó en el libro Diván. Conversaciones con Enrique Bunbury, publicado en el año 2000 y escrito por el periodista musical Javier Losilla: Siempre he comentado la historia del vecino del quinto: me parece horrible que un artista sea tan natural y campechano que pueda ser tu vecino. Existen muchos casos en este país que me quitan la razón porque han tenido muchísimo éxito, pero no coincido con eso. Incluso, dependiendo de mi estado de ánimo, me puede parecer una falta de respeto hacie el público que un artista se suba al escenario con una camiseta y unos vaqueros. Me imagino a Salif Keita con una camiseta y en cierto modo me está defraudando. Quiero verle con la túnica, el gorrito… Quiero el pack completo. 

Por supuesto que las películas son mi mi propia vida, dijera quien dijera la frase. De ahí que mis mejores ratos no los haya vivido yo. Pero, sin duda, si algo pertenece a mi intimidad es Enrique Bunbury. Llevo escuchándole desde los 4 años, cuando mi hermano, allá por el año 1990 ponía a los Héroes del Silencio en casa. El sábado, 22 años y una preciosa hija más tarde, él también estaba allí. Como estaba esa chica que hace tiempo pensaba que esas cosas bonitas que le decía me las había inventado yo, hasta que oyó Pequeño y vio que era Enrique el que me las prestaba, y empezó a sospechar que a mí Bunbury se me aparece frente al espejo como a Christian Slater se le aparecía Elvis en Amor a quemarropa. Es lo que tiene esta maldita inmadurez.

En fin, todos los que allí estuvimos oímos las campanas. Los demás, seguramente, no escucharon nada.

Ya les he dicho que no me pregunten por Bunbury, no me gusta hablar de mi vida privada.

El mejor rato: La sensacional versión de La señorita hermafrodita, la hipnosis de No me llames cariño, la emocionante De todo el mundo, la perfecta El cielo está dentro de mí.

El peor rato: ¿Por qué los tipos de seguridad (muy educadamente, por otra parte) tienen que cachearme como si fuera campeón mundial del tiro de bocata al Bunbury?

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30 comentarios to “Mi vida privada (Bunbury en La Riviera, 4 de febrero)”

  1. Servidor De Nadie Soy !! febrero 7, 2012 a 16:53 #

    Impresionante da gusto leer un articulo así,y mi sincera enhorabuena,me has hecho pasar unos minutos de gloria por ese grandioso crack de la música,Don Enrique !!

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:49 #

      Muchas gracias. Me alegro de que te haya gustado, aunque es fácil compartiendo pasión por el señor Enrique.

  2. flamingos,flamingos febrero 7, 2012 a 18:26 #

    Genial la señorita hermafrodita, con la musica de Personal Jesus ese contrabajo es total, me encanto el tiempo de las cereza y como siempre si estuviera 4 horas en el escenario me seguiria pasando corto. Un genio.

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:46 #

      Sí, «La señorita hermafrodita» fue de las mejores de la noche. Y, es verdad, muy al estilo del Personal Jesus; gran versión.

  3. kike febrero 7, 2012 a 19:17 #

    sin duda enrique es una garantia encima de un escenario, un genio que engancha desde el primer segundo..a mi me tiene enganchado desde el 95, y no creo q tenga cura. Un abrazo a todos los amantes de este artista-artesano universal!

  4. holyjose febrero 7, 2012 a 19:29 #

    Yo sinceramente estoy hasta los mismísimos cojones de que Don Enrique Bunbury acabe con muchos de mis prejuicios musicales construidos a través del tiempo con ridículo integrismo.

    Muy buen artículo.

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:43 #

      Ya lo dice él en aquélla canción: «¿Qué tal escuchar otras voces? Algo que no conoces, que te pueda apasionar, que te pueda sorprender como la primera vez, por última vez.»

      Muchas gracias.

  5. istanic febrero 7, 2012 a 20:13 #

    Muy buena crónica, ¡gracias!
    El cielo dentro de mí, lo mejor. Increíble.

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:36 #

      Gracias a ti, Istanic.
      Últimamente, alguna noche tonta, me ha dado por pensar que, quizás, «El cielo está dentro de mi» sea la mejor canción de Bunbury de toda su carrera. Desde luego es una de las más hermosas, y el sábado también lo fue.

  6. Tamara febrero 7, 2012 a 22:26 #

    Me ha emocionado su artículo. Estuve allí y me lo pasé en grande. Hubo una gran conexión entre Bunbury y nosotros. ¡Grandioso, emocionante, apoteósico!
    Un saludo

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:33 #

      Veo que usted también escuchó las campanas. Muchas gracias por su emoción y por comentar.

      Un saludo.

  7. Pau febrero 7, 2012 a 22:42 #

    Para mí también fue el mejor de los conciertos a los cuales he ido. Considero que se le vio disfrutar enromemente. Creo que fue increíble la sensación durante la canción “De todo el mundo”. No sé si se podrá repetir algún día, pero realmente da igual. Me quedé con las ganas de portar una pancarta que dijera “GRACIAS”.

    Gracias también por el artículo.

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:31 #

      «De todo el mundo» fue muy emocionante, quizás la mejor canción de la noche. Gracias a ti por pasarte por aquí.

      Un saludo.

  8. Francisco Ordaz febrero 8, 2012 a 0:24 #

    Gran articulo! Tratar de describir con palabras cuanto me identifico con el articulo seria imposible, la única diferencia es que a mis 4 años la que me introdujo a lo que se convertiría en mi ideología de la verdadera músicafue mi hermana! Y 22 años después el pasado concierto en Chicago ( la lista de canciones fue casi idéntica) fue el mejor de mi vida, y llevo ya algunos conciertos en mi bolsillo, desde los disfrutados en la ciudad de México solo con compatriotas míos hasta los vividos en esta ciudad con tanta gente de diferentes nacionalidades que como yo comparten el gusto por este gran arte producido por Bunbury! Tres días sin vis después del concierto bien valieron la pena!! Mis favoritas en este concierto anidando liendres y la señorita hermafrodita que me doy cuanto llevo los mismos nuevos arreglos en todos sus conciertos!!

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 10:10 #

      Cuánto debemos a los hermanos mayores: nos abrieron el camino del Señor.

      Gracias.

  9. Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 0:57 #

    Siento la ofensa, lo he escrito en tono de humor; sé que en el fondo sois personas, aunque nos quitéis los dientes. Tengo una dentista majísima, aunque «no fue la curiosidad lo que me hizo huir con ella» sino un buen arreglo en mi joven pero ya mermada dentadura; quizás por eso ando más peleado con el gremio. Ya digo, sólo era una pequeña venganza desde mi insignificante trinchera. Aunque me inquieta pensar cómo los médicos habláis entre vosotros de las enfermedades de los demás, espero que no me lo tengáis en cuenta cuando acuda rogando ayuda.

    Gracias por comentar.

  10. Marlene Sepúlveda febrero 8, 2012 a 1:35 #

    Reblogged this on Marlene Sepúlveda and commented:
    Este artículo me encantó,

  11. Jose febrero 8, 2012 a 13:01 #

    Sin palabras ante tu artículo

    Emocionante, de verdad, como cualquier canción de nuestro aragones errante. Canción, por otro lado, que siempre echo de menos, en cada uno de sus conciertos. Evidentemente todos tenemos la nuestra…

    Insisto. Mi mas sincera enhorabuena. Has escrito a la altura del artista y del concierto. Debería estar prohibido escribir sobre Bunbury sin previamente haber obtenido el titulo correspondiente

    Sigue así porfa

    • Los mejores ratos febrero 8, 2012 a 13:45 #

      «El aragonés errante» es un gran tema, su interpretación en el concierto que hizo para Canal Plus 3D fue perfecta. Todos tenemos alguna que nos gustaría que tocase y nunca toca, «¿Dudar? Quizás» sería una de las mías.

      Muchísimas gracias por tu comentario.

  12. Guillermo febrero 9, 2012 a 12:53 #

    Yo no fui a ese concierto, fui al de Vigo, fue grandioso, el mejor concierto de mi vida, junto a uno de Leonard cohen que vi en Palma de Mallorca; yo sigo a Bunbury desde Senderos de Traición, me empezaron a gustar heroes por mi hijo (de aquella 3 años), gracias Bunbury por dejar Heroes y darnos estas canciones maravillosas, y ante todo gracias por estos conciertos grandiosos; en Vigo fue magico Si con el gran Ivan Ferreiro.

    • Los mejores ratos febrero 9, 2012 a 14:02 #

      Yo aún tengo pendiente ver a Cohen, supongo que es imperdonable. Tuvo que estar muy bien el momento en que salió Iván, me hubiese encantado verlo. En el que fui yo salió Mikel Erentxun.

      Gracias por el comentario.

  13. Esmeralda febrero 9, 2012 a 13:02 #

    Muy buena crónica, y qué envidia no haber estado en su últimos conciertos de la gira española. En Almería se echó en falta “El cielo está dentro de mí”, donde está clara esa pasión tan inmensa…

    Permíteme seguir leyéndote…
    (yo también escuchaba a Héroes en casa, saliendo de la habitación de mi hermano, ahora no sé quién de los dos es más fan, que no fanáticos).

  14. Los mejores ratos febrero 9, 2012 a 14:06 #

    El cielo está dentro de mí es una de mis canciones favoritas. Yo me quedé con las ganas de escuchar «San Cosme y San Damián»

    Muchas gracias por el interés y encantado de que sigas pasándote por aquí.

  15. Eva febrero 10, 2012 a 11:38 #

    Hay canciones que arañan el alma. Que escuecen. Que queman.
    Hay canciones que te dejan expuesto, vulnerable, frágil, desnudo, desprotegido de toda coraza.
    Hay canciones que te arrancan de cuajo esa lágrima que guardabas bajo siete llaves en un rincón olvidado de ayer.
    Hay canciones que hacen nacer dos alas en tu espalda cansada.
    Hay canciones que le dan vuelos a ese detalle absurdo que le da sentido a tu cordura.
    Hay canciones que pinchan como aguijones y otras que acarician la capa mas profunda de tus sentidos.
    Hay canciones que dejan tu cuerpo laxo, inerte, como si hubiese logrado, al fin, encontrar cuanto anhelaba.
    Hay canciones que visten de hoy tus minutos de antaño. Y las hay que visten de rojo tu ajada americana negra. Otras te ponen un nudo en la garganta que ahoga cuantas palabras quisiste decir.
    Hay canciones que son tu sinónimo y otras que te contrarian. Las hay que te afirman y las hay que te niegan.
    Hay canciones que te llevan al INFINITO y otras que te escupen a la cara lo fugaz de un día, de un siglo, de una vida.
    Hay canciones que ensanchan tu pecho; que se crecen; que te regalan esa dicha fugaz que no puede durar mas que unos minutos.
    Hay canciones que son como una bendición. Y otras que son una maldición. Y también hay otras que parecieran un conjuro, un mantra, una oración.
    Hay canciones que te preguntan por qué y otras que encierran la respuesta a tu por qué.
    Hay canciones que son de piel. Y otras de hueso.
    Hay canciones que te concretan. Las hay que te describen. Las hay que te limitan. O te explicitan.
    Hay canciones que te alimentan y las hay que te dejan hambriento.
    Hay canciones para un minuto… o para cada minuto de tu vida.
    Hay canciones que te afirman y las hay que te niegan (por mas que tu lo niegues).
    Hay canciones que le arrancan de cuajo la mitad de las hojas al calendario de tu vida.
    Hay canciones que te devuelven la paz.
    Hay canciones que traducen esa quimera que se pasea [osada] por tus adentros.
    Hay canciones que difuminan tus arrujas y otras que te escupen a la cara un mañana inevitable.
    Hay canciones que abren un agujero negro en tu corazón y otras que alivian, que curan, que sanan.
    Hay canciones que saben a miel y otras que saben a hiel.
    Hay canciones que te recuerdan que estás vivo y otras que te arrastran al abismo.
    Hay canciones vestidas de hoy que recordarás mañana.

    Y todo ello se sucede en cada verso de cada canción de Bunbury…

    • Los mejores ratos febrero 10, 2012 a 17:15 #

      Como diría Enrique:«que no te falte esa canción que reparte tu corazón»; sea del tipo que sea.

      Muchas gracias por el comentario, Eva.

  16. Beatriz febrero 13, 2012 a 8:44 #

    Preciosa crítica, con la que seguro muchos nos sentimos identificados.

  17. Esteban febrero 13, 2012 a 19:20 #

    El sábado 04 de febrero fui uno de los afortunados que asistí al recital de Enrique Bunbury en La Riviera. He tenido la suerte de asistir a unos cuantos de este artesano-artísta y coincido contigo que esa noche superó a las anteriores. Al igual que Guillermo, estuve también en el de Vigo, que fue maravilloso pero la mágia del sábado 4 noche fue superior.
    Gracias por regarlarnos este artículo

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  1. Música y gastronomía « Pensamientos incómodos - febrero 8, 2012

    […] Escribo esto aún embriagado por la versión de Infinito que Mr. Búnbury nos ofreció el domingo, en La Riviera; un concierto delicioso, en el que cada canción exaltaba aún más a los que estábamos allí. Me gusta este tío porque es capaz de reinventarse en cada concierto, haciendo versiones diferentes (a veces raritas, lo asumo) de temas que lleva años tocando. Como he leído en algún sitio, «cuando Búnbury da un concierto hay que estar dentro de la iglesia, porque fuera no hay Dios ni se e…». […]

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