Polillas: Entrevista a Cristóbal Garrido

29 Feb

Si das contra el cristal una y otra vez… te acabas colando fijo.

Cristóbal Garrido – Guionista de Promoción Fantasma

Conocí a Cristóbal Garrido en una especie de clase maestra que impartió sobre web series. Ese día me llamó la atención algo que puede parecer intrascendente: antes de empezar su charla, de contarnos, sobre todo, su experiencia en el mundo de Internet y de la autoproducción, se sentó en su silla, nos miró, y preguntó: ¿y vosotros qué? Así, antes de nada, cada uno habló un poco de sí mismo, contando lo que habíamos hecho y, sobre todo, lo que nos gustaría hacer. Supongo que este detalle a priori insignificante, junto con que hoy se pase por aquí, sirve en parte para definir al personaje.

Tres de sus películas han visto la luz en la pantalla grande; se trata de Más de mil cámaras velan por tu seguridad (¡la escribió con 20 años!), Somne y Promoción Fantasmaescrita con Adolfo Valor y ahora mismo en cartel. En televisión trabaja actualmente en Bambú Producciones, escribiendo series como Gran Reserva, Marco o Gran Hotel. Y en Internet es el creador de Con pelos en la lengua, una web serie que durante sus dos temporadas se ha convertido en un auténtico fenómeno tanto aquí como al otro lado del Atlántico.

Hoy tenemos un invitado de lujo en Los mejores ratos (siempre he querido decir esto): Cristóbal Garrido. Nos cuenta cómo fue el proceso de escribir Promoción Fantasma, una comedia rabiosamente divertida y tierna, cautivadora. Pero, también, su forma de trabajar y de moverse en este oficio. Y hasta nos da un pequeño consejo a todos aquellos que intentamos ganarnos la vida escribiendo historias. Palabra de polilla.

Enhorabuena por la película, es una comedia tan divertida como tierna. ¿Cómo fue el trabajo con Adolfo Valor? ¿Os juntáis para escribir? ¿Cada uno escribe por su lado y luego ponéis en común el material?

¡Muchas gracias! Adolfo ante todo es amigo desde hace muchos años, por lo que el trabajo se disfruta más y mejor. En esos momentos de silencio que no tenemos nada que aportar al guión, pues nos liamos a cascar sobre nuestras vidas o a cotillear de las demás. Con respecto al proceso, solemos hacer una escaleta conjuntamente. En una primera versión, nos la troceamos y desarrollamos cada uno por su lado y cuando empezamos a reescribir y afinar diálogos solemos juntarnos para sacarle punta a todo.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad del guión? Eso que no encajaba o ese personaje que no acababa de funcionar.

Las comedias no suelen estar muy “valoradas” por los críticos ni los culos finos, pero puedo decir que “Promoción Fantasma” es el guión más difícil que he escrito nunca. Lo más complicado fue dar a todos y cada uno de los personajes una mínima trama (que transcurriera en paralelo a la principal, la de Modesto) y que al final se fueran resolviendo todas sin que supusiera ver mil finales distintos. Eso y mantener el ritmo siempre arriba fueron los grandes retos.

Todo el mundo cita Agárrame esos fantasmas y El club de los cinco como referencias, ¿qué películas más tuvisteis en mente durante la escritura?

Te confesaré que “El club de los cinco” sea posiblemente la película que MENOS en mente tenía a la hora de escribir. Y mira que se ha recordado en todas y cada una de las críticas, pero no… Yo creo que la peli bebe más de las pelis de profesores, así en general. Pelis como “El club de los poetas muertos” o “Mentes peligrosas”. Son un género en sí mismo con todos sus topicazos, pero  que siempre funciona. A la hora de desarrollar gags más visuales, hemos tirado mucho de “Cazafantasmas” como referencia.

¿Os costó encontrar el tono de la película? ¿Tuvisteis que quitar muchas cosas por no saliros de ese tono? ¿Os pensasteis eliminar alguna más? Hablo, por ejemplo, de la secretaria dando rienda libre a sus instintos frente al ordenador.

El tono Adolfo y yo lo teníamos clarísimo desde el principio. Eso es un milagro maravilloso. La clave de trabajar con éxito en equipo es que todos tengan el tono clarísimo y tanto Adolfo como yo trabajamos siempre en una misma dirección. Hay varias secuencias controvertidas en ese sentido; Manuela ante el ordenador, el culo de Areces, el “momento pepino”… Quizá estén bordeando un poco lo soez, pero no podemos olvidarnos de que hacemos una comedia juvenil. No podíamos renunciar a un punto gamberro y fueron concesiones que hicimos sin mucho esfuerzo.

La estructura de la película es perfecta durante su hora y media. ¿Costó mucho trabajo? ¿Cambió mucho de una versión a otra del guión?

Bufff… Sí. Costó mucho. Ha sido un trabajo muy muy muy largo. Seis años en los que la historia ha cambiado poquísimo. El principio y el final siempre han sido los mismos, pero hemos trabajado mucho en que el ritmo siempre estuviera vivo y sobre todo ninguna de las tramas se agotara antes de tiempo. El salto más cualitativo creo que fue de la primera versión al resto. Teníamos más fantasmas en la clase, Tina no era la directora sino la hermana de uno de los muertos… Una vez leída esa primera versión nos dimos cuenta de que sobraban personajes y sobre todo descubrimos que cada vez que salíamos del insti la peli perdía interés.

¿Nunca se os pasó por la cabeza españolizar un poco la historia, poner más elementos nuestros?

En realidad, a nivel de guión la peli es perfectamente española. ¡Si hablamos hasta de Lola Flores! Hay muchas referencias a nuestros 80, y excepto la existencia de taquillas, no había nada que no hubiera en cualquier insitituto normal. ¡En mi insti se hacía fiesta de fin de curso! La movida es que visualmente, Javi sí ha apostado por esa imagen tan high-school yanki. Y eso entiendo que pueda despistar a la gente, pero en realidad el alma es perfectamente española por mucha chupa besibolera que le pongas encima.

¿Pensasteis en algún momento en explicar porqué Modesto veía a los muertos u os disteis cuenta desde el principio de que no era necesario?

Sí que hubo un momento en el que un alto ejecutivo nos lo pidió, pero ni funcionaba, ni como tú dices es necesario. ¿Por qué veía fantasmas el niño de “El Sexto Sentido”? Ni lo sabemos ni nos importa. Es un don y como don se nace con ello. A veces hay una tendencia a sobreexplicarlo todo y nos olvidamos que la gente tiene una cultura audiovisual gigante. Ha habido colegas que nos decían… ¡no se presenta a los fantasmas! Hoy en día, ver a una chica con gafas y un pelín repelente, es ver a la empollona de la clase e inadaptadas socialmente. No hace falta más. Y lo mismo con el resto de fantasmas que son arquetipos puros del genero estudiantil; el gamberro, el ligón, la popular…

Escribiste tu primera película (Más de mil cámaras velan por tu seguridad) con 20 años. Me interesa mucho conocer tu forma de trabajo que, imagino, habrá cambiado desde entonces. ¿Eres disciplinado cuando escribes en casa? ¿Te marcas un horario fijo?

Soy muy disciplinado, sí. Hasta que llegué a la tele, me he tirado toda la vida currando en casa y mis horarios “fijos” me los marcan las fechas de entrega.  Puedo currar igual a las cuatro de la tarde que a las dos de la mañana. Al final, lo importante es no caer en las tentaciones y cada vez está más difícil. Si con 20 años hubiera tenido facebook habría tardado seis meses más en escribirla.

En la entrevista que os hicieron en Las horas perdidas decías: Una vez que tenemos la historia clara hacemos una escaleta e intentamos pasar a dialogar cuanto antes… ¿Escribes los diálogos sólo cuando ya tienes la escaleta cerrada?

Sí, sí… Dialogar sin tener la historia más o menos cerrada a mí me parece un salto al vacío. Muy respetable, sí, pero o eres un mago de la estructura o dudo mucho que el 80% de esas secuencias no se vayan a ir al garete en versiones posteriores.  A mí me da pereza dialogar para nada, la verdad.

¿Con qué herramienta trabajas? ¿Celtx? ¿Final Draft? ¿Movie Magic?

En cine con Final Draft. En la tele (me lo pide la productora) en Screenwriter.

Has trabajado con éxito en Internet, televisión y cine. ¿En qué medio disfrutas más? ¿Qué te apetece más hacer ahora?

Buah… es que disfruto mucho con todas. El cine es el proceso más lento y desesperante, pero la recta final está llena de momentazos. Y absurdamente te da como más caché… y el caché NOS GUSTA. Jajaja…. La tele me encanta. No soy de esos pedantones que la desprecian. Me parece un medio cojonudo y tengo la suerte de estar currando en Bambú, que ahora mismo hacen, sin lugar a dudas, la mejor ficción nacional. E internet es un regalo de reyes constante. Es poder respirar sin las ataduras de los otros dos medios. Es hacer lo que te dé la gana sin tener que pensar “esto no le va a gustar a la productora/cadena”. Sólo cuentas tú, los medios que tengas y la audiencia a la que elijas ir.

¿Qué tres películas te han marcado más a la hora de escribir tus propios guiones?

Pues me encantaría decir que fue algo de Truffaut para hacerme el cinéfilo, pero es que soy muy de lo comercial. De pequeño me marcó muchísimo una peli muy flojuna en su desarrollo, pero con un punto de partida acojonante “El vuelo del navegante”. Después, “Seven” y “Pulp Fiction”. Imagino que son tres pelis en las que el guión tiene fuerza propia. Que se dejan ver lo justo para decirte “AQUÍ ESTOY y te voy a contar algo que nunca te han contado de esta forma”. Cada a una a su forma y en su momento, fueron tres pelis que me descubrieron que existe la figura del guionista y me animaron a intentarlo.

Por último: ¿Sabes si en el rodaje de Promoción Fantasma citaban a los actores más tarde de las 15:00? Lo digo por aquella célebre recomendación que diste en tu clase sobre webseries… ¿Otro sabio consejo para los guionistas que empezamos en esto?

Jajajaja… Pues estoy convencido de que no. Ese consejo es sólo aplicable para los que hacemos series web o autoproducirnos. Al final, en estas cosas de presupuesto precario se te va una pasta en pagar comidas al equipo. Así que eso… cita a la gente a partir de las 15 y que vengan comidos de casa. ¿Otro consejo? No sé si es sabio, pero a mí es el único que me ha valido y es no parar de currar. Meteos en todos los saraos posibles. No dejéis de parir guiones y de rodarlos… con amigos o con profesionales. Da igual… Hay una canción de Mecano muy hortera que dice “somos sólo tres polillas que de tanto dar contra el cristal, nos colamos en la bombilla”. Pues eso… si das contra el cristal una y otra vez… te acabas colando fijo.

Muchas gracias a Cristóbal por pasar el rato con nosotros, y a Alejandro por facilitar esta entrevista.

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