Wes Anderson al cubo (Moonrise Kingdom)

18 Jun

Si haces algo demasiado bien, o te andas con cuidado, o con el tiempo empiezas a querer lucirte y entonces ya no eres tan bueno.

J.D. Salinger – El guardián entre el centeno.

MOONRISE KINGDOM

Dirigida por Wes Anderson. Escrita por Wes Anderson y Roman Coppola.

Nota: 7.

¿Es Moonrise Kingdom la mejor película de Wes Anderson, como dicen muchos? ¿Es, por el contrario, la prueba evidente del agotamiento de su estilo, la más floja hasta la fecha, como dicen otros? Pues ni tanto ni tan poco. Es una película tan profundamente exagerada que da razones a los dos bandos. Anderson ha llevado su estilo hasta el paroxismo, cada vez más consciente de su gracia y su talento y, por lo tanto, más pendiente de sacarle brillo hasta olvidarse, a veces, de lo que está contando, o, incluso, de que algo debería contar. Moonrise Kingdom es una película bonita y divertida pero no redonda.

La película cuenta un argumento sencillo mil veces contado (como todos, claro): la huida de dos chiquillos de 12 años, Suzy y Sam, enamorados hasta la médula e incomprendidos, o desamparados, por el mundo adulto. Los padres de ella (Bill Murray y Frances McDormand), el jefe de policía (Bruce Willis), un alto cargo de los Boy Scouts (Edward Norton) y los Servicios Sociales (Tilda Swinton) buscarán a los niños e intentaran impedir su amor.

Lo primero que hay que explicar al no iniciado en el andersonismo son las señas de identidad del director: adultos que se comportan como niños y niños que se comportan como adultos, eterna nostalgia del paraíso perdido, humor cáustico, estética medida hasta el extremo, angulares y cámara lenta. Todo acompañado de potentes bandas sonoras a base de canciones rock-pop de los años sesenta y setenta. Familias perdidas. Momentos mágicos. Amor y rencillas.

Bottle Rocket fue la primera. Academia Rushmore y Los Tenembaums (siguen siendo mis favoritas, especialmente la segunda) dieron en la tecla. Life Aquatic exageró las formas, y en el dislate puntual reside su encanto. Viaje a Darjeeling es estéticamente maravillosa pero se va desinflando. Fantástico Sr. Fox es una estupenda aventura de animación. Y llegamos a Moonrise Kingdom, que mezcla momentos a la altura de sus mejores trabajos pero que no llega a ser ni mucho menos la obra maestra que algunos anunciaban. Lo que no quita para que la contemple con interés y con una sonrisa, maravillado con su estética. Pero los momentos de atracción, emoción y encantamiento se alternan con los de frío y desapego.

El principal problema de la película es que el mundo adulto, todo lo que se mueve alrededor de los niños, no funciona. Ni los entiendo, ni empatizo con ellos, ni me preocupan; desubicados, sin una trama que los una y haga avanzar la película. Por ejemplo, ¿qué importancia tiene que los padres de Suzy sean abogados? Además, el humor absurdo acierta tres de cada diez veces.

Los niños a mí sí que me funcionan. Me llegan, me divierten, me tienen de su parte. Aunque como dice Alejo Moreno (siempre estupendos sus reportajes) en Días de Cine, parezcan marionetas del director (cosa que es cierta, se ve a leguas que son meras representaciones de su ingenio), a mí consiguen interesarme, gustarme y emocionarme con algún momento realmente bello, como el baile en la playa.

Con la estupidez propia de todo aquél que pronostica, me atrevo a decir que la obra maestra de Wes Anderson, un director extraordinario con universo propio y estupendas películas, está por llegar. Seguramente a costa de renunciar en parte a sí mismo. Al igual que Una historia verdadera sea seguramente la mejor película de Lynch, con su personalidad presente en cada plano pero medida y acotada por el bien de la historia, más pendiente de la honestidad que del desmadre, de narrar un relato que de demostrar su maestría al contarlo, Anderson se guarde una bala en su eterno divagar sobre la infancia, el amor posible, el dolor de la nostalgia.

Mientras tanto, entre película y película podemos sentir todo esto con una sinceridad que duele; leer una y otra vez El guardián ente el centeno.

Entré en el cuarto de D.B. sin hacer nada de ruido y encendí la luz del escritorio. Phoebe no se despertó. Cuando la luz estuvo encendida la miré un rato. Estaba dormida con la cabeza en un lado de la almohada. Tenía la boca abierta. Tiene gracia. Los mayores están asquerosos cuando tienen la boca abierta, pero los niños no. Los niños están bien así. Pueden tener la almohada llena de babas, pero están bien así.

El mejor rato: el baile de los chicos al ritmo de Les temps de l’aumor.

El peor rato: el mundo adulto, demasiado vacío, sin interés.

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2 comentarios to “Wes Anderson al cubo (Moonrise Kingdom)”

  1. Alejandro GP junio 18, 2012 a 18:34 #

    Antes de leer, tenía dudas de si verla o no, leía sobre la pelicula, leía una entrevista a Wes y no me acaba de decidir…pensaba que tú resolverías mis dudas…gracias por dejarme igual que estaba, envuelto en ellas, jeje, me gusta.
    Respecto a los adultos de la pelicula, refiriendose a Wes: “Sus adultos son una especie de decepción…en esta película, creo, sin embargo, mucho más que en ninguna otra (de Wes), los adultos son los decepcionados. Los niños son los que tienen el santo grial”. Tilda Swinton, actriz que interpreta a una burócrata de servicios sociales.

  2. Los mejores ratos junio 19, 2012 a 14:06 #

    Ya, he estado un poco tibio… Lo siento. Es que he tenido sentimientos contrariados. Así que no te quedará más remedio que ir a verla si quieres salir dudas… Ya comentaremos.

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