Hacerse al cine (El caballero oscuro: la leyenda renace)

27 Jul

Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto tiempo exactamente- con muy poco o ningún dinero en el bolsillo y sin nada en tierra que me interesara, creí que podría ir a navegar por ahí y ver la parte acuática del mundo. Es mi modo de ahuyentar la melancolía y regular la circulación. Cada vez que me sorprendo con una expresión de tristeza en la boca que va en aumento; cada vez que me descubro deteniéndome involuntariamente ante las tiendas de ataúdes, y siguiendo a cualquier funeral con que me encuentro; y especialmente si la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un sólido principio moral para no salir a la calle y derribar metódicamente los sombreros de los transeúntes, entonces, comprendo que ha llegado la hora de hacerme a la mar cuanto antes. Este es mi sustituto para la pistola y la bala. Con una floritura filosófica, Catón se arroja sobre su espada; calladamente, yo me subo a un barco. En esto no hay nada sorprendente. Aun sin saberlo, cualquier hombre que se precie, en alguna otra ocasión, abrigaría sentimientos muy parecidos a los míos respecto al océano.

Moby Dick – Herman Melville

EL CABALLLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE (THE DARK NIGNT RISES)

Dirigida por Cristopher Nolan. Escrita por Cristopher y Jonathan Nolan. (Historia: Cristopher Nola y David S. Goyer. Personajes: Bob Kane.)

NOTA: 8,5

Película difícil de analizar. Necesitaría volver a verla para reafirmar mi entusiasmo o mi sospecha. O para seguir conviviendo con ambas, como siempre. Antes de nada: a mí la película me ha gustado, y mucho. Por momentos más que su predecesora (ya escucho cargar los fusiles) de la que tampoco soy tan tan tan fan como algunos (siempre me va a gustar más Carlito Brigante que Bruce Wayne, los tipos con sombrero que los tipos con máscara). Pero he tenido que pasar por encima momentos que me estorban, objetos voladores y una aparatosidad desmesurada en las escenas de acción  un tanto tópica, vulgar, que me deja fuera en algún mínimo punto. Pero no puedo negar mi disfrute de la desmesura; ojos abiertos y entregado. Nolan ha construído algo tan poderoso que es emocionante ver cómo lo sostiene en esta última entrega, como un domador ante el león más fiero del mundo, que él mismo ha alimentado hasta hacerlo más grande que la jaula, y que el circo, y que el mundo. O como una ballena a la que arponear desde nuestras butacas.

Ésta es la tercera y última película de la saga de Batman pensada por Nolan, el cierre de fiesta tras Batman Begins y El caballero oscuro. Y -acertadamente- no es una simple aventura más del hombre murciélago, sino el fin del relato (casi de forma circular, tendiendo un puente a Batman Begins). Nos encontramos con un Bruce Wayne hecho polvo tras la muerte de su amada y con la espalda cansada por aguantar la culpa de asesinatos que no cometió, por salvar la imagen de Harvey Dent y la esperanza de Gotham. Pero hay un tío desquiciadamente villano llamado Bane con la intención de traer el caos a la ciudad. Bruce tendrá que volver al laboro.

Cristopher Nolan (Memento, Insomnio, El truco final, Origen) es sin lugar a dudas uno de los más grandes directores de los últimos años. Aunque a veces pueda llegar a irritar su grandilocuencia. Últimamente parece empeñado en construir edificios gigantescos, aparatosos, donde haya mucha gente, y explosiones, y que los coches vuelen y los suelos se hundan, y todo en un sueño dentro de un sueño, de otro sueño, y más sorpresas, que la música atrone y que nieve, mejor que nieve. Sus construcciones barrocas de tonos ocres nos muestan a uno de los directores más grandes de nuestros días pero con exagerada tendencia por lo exagerado. Así era Origen, y con ella guarda ciertas similitudes la última entrega de Batman.

Al grano: me habían advertido antes de ver La leyenda renace que la primera parte era mala, que aburría y la película se hacía larga. No fue mi caso. No miré el reloj. Asistí a la ceremonia entusiasmado. Ya sé que muchos ven en los diálogos engolados (muchos le dirían a Nolan lo que, según el propio Melville, le dijo Oliver Goldsmith a Samuel Johnson: si escribierais una fábula sobre pececillos, les harías hablar como grandes ballenas) una pomposisdad vacua e irritante; pero es que ésa es la naturaleza de estas películas, y yo lo compro y los disfruto.

Lo malo de The Amazing Spiderman no es que sea desenfadada y teenage y lo bueno de Batman no es que sea espesa y oscura; el veredicto se ha de dar en función del éxito en su empeño, no de su empeño mismo. Me cansa tanto el que dice que algo es bueno sólo por una supuesta profundidad como el que lo acusa de pretencioso por la misma razón. Según el diccionario es pretencioso el que pretende ser más de lo que es; no, por tanto, el que consigue serlo. ¿Es pretenciosa Babel o El árbol de la vida? No, si disfrutamos. ¿Es pretenciosa Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas? Sí, porque nos aburrimos.

Precisamente, la mezcla entre el pop y la espesura es la magia de esta trilogía.

Otro de los posibles handicaps de la cinta es la ausencia del Joker. No está, no, pero hay otras cosas. El nuevo villano cumple con éxito la papeleta y no sale mal parado: no es el Joker, pero es inquietante y magnético (aunque no me acabe de creer su historia personal, ni me guste en exceso todo el rollo del pozo: parece una segunda unidad rodando en Tierra Santa). Y luego están ellas: Marion Cotillard con su presencia siempre imponente, y una deslumbrante Anne Hathaway. La actriz (nomiada al Oscar por la muy interesante La boda de Rachel), acaba aquí por confirmarse como algo más de lo que ya parecía mucho. Es elegante y adictiva, es un imán. Quizás, lo mejor de la película.

También ha levantado mucha polémica el mensaje político que se puede extraer del filme (podemos leer la opinión de David Muñoz en Bloguionistas y la de Santiago García, que él mismo cita ). Pero yo no haría carnicería al respecto. Por varias razones. La primera es que no me lo tomo demasiado en serio. La segunda: a mí me funcionan perfectamente varias escenas, como el atentado a la Bolsa. En tercer lugar, porque al menos pone el pie en lo que está pasando, aunque luego lance una moneda al aire. Y, por último, porque si nos ponemos densos y elucubramos sobre el mensaje del filme, yo no lo veo tan reaccionario (y quizás tampoco pasase nada porque lo fuera, dicho sea de paso): Bane no concede la libertad al pueblo, no les da el detonador; Bane se aprovecha del pueblo tal y como antes (o peor, o al menos con menor disimulo) lo hacían los otros. Además, por lo menos ha hecho que hablemos del tema, que ya es bastante.

Por tanto, los defectos de la película mí son otros. Sobre todo, y como he dicho al inicio, hay una sobredosis de acción manida, que se acerca peligrosamente a Michael Bay, aunque se note siempre que quien está rodando no es un cualquiera. Se puede ver tanto en el prólogo como en la persecución final. Y en el nuevo gadget volador de Batman. Cuando veo ese cacharro surcando los aires tengo la misma impresión que cuando en El Padrino III (que cada vez me gusta más, por otra parte, aunque siga lamentando cada noche, antes de dormir, la ausencia de Robert Duvalll; que Dios le perdone) se cargan a toda la cúpula de mafiosos en un ataque de helicóptero a metralleta limpia: parece otra película. Es un tiroteo más propio de Terminator que de El Padrino. Así no se mata en El Padrino, joder. Se estrangula, con elegancia, o se clava una estilográfica o unas gafas; pero así, no. Similar es lo de la batnave. Hay ciertos momentos así en la película, donde se abandona la concisión en pos de la espectaculirad más artificiosa.

Quizás los secundarios (una de las grandes bazas de la trilogía) están peor que otras veces. Sobre todo un Morgran Freeman desvaído y un Gary Oldman desdibujado. Por su parte, Christian Bale es un actor que nunca me ha entusiasmado, pero he acabado de adoptarlo com Batman y no me atrevo ya a ponerle peros; no se le puede discutir el personaje (a mí me gusta ese principio con Bruce desahuciado y atormentado).

En resumen, he disfrutado mucho de la película, alternando momentos en los que me parecía una obra maestra con otros de temor. Temor de que detrás no haya nada, de que sólo esté montado en una atracción gigante y que cuando vuelva a verla se me caiga en pedazos. Quizás ocurra, aunque no lo creo. Y pase lo que pase, yo ya me lo he pasado pipa viéndola. No tengo, por tanto, más remedio que amarla.

Nolan ha hecho una trilogía ascendente, una obra mayúscula de nuestro tiempo. Y hay hay algo que nadie podrá negar, ha llegado al corazón de una generación que se empieza a acostumbrar a ver las películas con la tos del que graba incorporada. En estos momentos de oscuridad, Nolan proyecta al cielo del mundo su murciélago y la gente mueve el culo para ir al cine, y entienden, espero, que esto es otra cosa. Que no es lo mismo la colchoneta hinchable, pinchada y descolorida, que un trasatlántico. Que, como Ismael se hacía a la mar cuando llegaba la tristeza, nosotros nos podemos hacer al cine. Aunque a veces no nos apetezca tan aparatoso crucero, sólo un paseo en bote.

El mejor rato: el baile entre Wayne y Selina Kyle.

El peor rato: la aparatosidad de ciertos momentos propia del cine de acción más blockbuster. Ah, y una una muerte (no diré de quién) más bien ridícula.

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10 comentarios to “Hacerse al cine (El caballero oscuro: la leyenda renace)”

  1. Sergio Minion julio 29, 2012 a 22:30 #

    Cine pretencioso.

    Oigo mucho esa sentencia últimamente, investigando sobre las tres últimas películas que he visto: Drive, El árbol de la vida y El Caballero Oscuro: La leyenda renace (que innesariamente largo me parece este título).

    Ninguno de los tres casos me ha parecido pretencioso. En el caso de las 2 primeras, parece que la gente traduce los silencios con pretensión, y les irrita sobremanera. No lo entiendo, teniendo en cuenta la importancia del silencio para el conductor y lo innecesario de las palabras en varios momento de El árbol de la vida.

    Sobre la tercera. Nolan contruye para la magnificencia. Muchos lo intentan, y se quedan en el ridículo. Pero el despliegue y el desenlace de Nolan son sobresalientes.

    Un análisis bastan simplista de Batman es el que he hecho yo por aquí: http://aluchense.blogspot.com.es/2012/07/love-el-bruce-wayne-de-nolan.html

    Saludos.

    • Los mejores ratos julio 30, 2012 a 19:54 #

      “Nolan contruye para la magnificencia. Muchos lo intentan, y se quedan en el ridículo. Pero el despliegue y el desenlace de Nolan son sobresalientes.” Exacto. Es muy fácil morir en el intento. Aunque, si te digo la verdad, no sé si a ti te habrá pasado, aunque me lo pasé muy bien, el enamoramiento se me pasado bastante rápido. El árbol de la vida y Drive siguen en mi cabeza; The dark knight rises, no. Para mí están varios pasos por delante.

      Ahora me leo tu análisis.

      Un abrazo.

      • Sergio Minion julio 30, 2012 a 22:41 #

        Ummm, pues sí, estuve toda la semana pasada pensando en la trilogía de Batman. Volví a ver las 2 primeras.

        Y también en Brad Pitt, en el Big Bang y en los dinosaurios.

        ¿Pero en el Conductor? Sólo es el hombre delgado que no parpadeará jamás. Se enamoró, se fue, todo está zanjado.

        Bye! 😉

      • Los mejores ratos julio 30, 2012 a 22:59 #

        ¡Noooo! El conductor se carga al murciélago sin duda alguna.

      • Sergio Minion julio 31, 2012 a 7:12 #

        No te equivoques, no dudo en que el Conductor podría darle un escopetazo a Batman, o sacar de la carretera a su batmóvil. Es sólo que su supremacia es tal, que no he tenido que volver a pensar en él.

        La pregunta que me asalta continuamente es si Batman podría con Ironman. Los dos son multimillonarios, guapos, combaten el crimen con aparatitos muy chulos… Está igualado.

        Aunque Hulk se los folla a los 2.

        xD

  2. plared agosto 1, 2012 a 1:11 #

    En esto coincidimos, nunca me parecieron los tipos con malla mas interesantes que los que llevan sombrero y fuman como descosidos. Pero en fin, esta película si se analiza como lo que es, puro entretenimiento no exento de calidad argumental. Pues queda con una nota mas que decente.

    Sumamente entretenida y sin duda, la saga mas conseguida del genero de superheroes con mallas ……Saludos

    • Los mejores ratos agosto 2, 2012 a 7:43 #

      Los superhéroes nos han dado bastantes alegrías últimamente. Aunque echemos en falta el humo.
      Saludos.

  3. David C. agosto 1, 2012 a 20:33 #

    Buen post. Yo lo enfoque desde el personaje de Gordon-Levitt que me gusto su actuación.

  4. Los mejores ratos agosto 2, 2012 a 7:58 #

    Aprovecho los comentarios para decir algo que olvidé comentar en la crónica: para mí uno de los temas principales es la mentira: tanto al final de la segunda parte, como al principio y al final de la tercera. Siempre la mentira. No creo que sea casualidad que el gran personaje nuevo de esta película, Selina Kyle, sea una mentirosa irredenta.

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