La tristeza de Cristiano Ronaldo

4 Sep

Campanilla no era toda maldad; o, más bien, era toda maldad en ese momento, pero, por otro lado, a veces era toda bondad. Las hadas tienen que ser una cosa o la otra, porque al ser tan pequeñas desgraciadamente sólo tienen sitio para un sentimiento por vez.

Peter Pan – James M. Barrie

Cristiano Ronaldo, como Campanilla, o como Guti,  está triste o está contento, se inclina por la bondad o por la maldad, por la felicidad o la tristeza. Eso lo sabemos todos. Esta vez la balanza ha caído del lado del dolor, y a la gente le escandaliza  que alguien guapo y con dinero sienta pena. Igual que se escandalizaron antes cuando dijo que le tenían envidia por ser ser guapo y tener dinero. ¿Cómo no le iban a envidiar si, según ellos, son muros de contención ante la melancolía?

Hace poco hablaba por aquí de los ingratos que pretenden negarnos el derecho a la alegría; pues bien: ¿quién puede negarle a otro el derecho a la tristeza? Puede que a Ronaldo le atormente ese argentino bajito, cuyo nombre gritan en cada campo del mundo con la misma intensidad con que a él le insultan, que puebla sus pesadillas, sin hacer ruido, como un asesino frío y despiadado a los ojos del corazón de Cristiano. O puede que intuya que algunos madridistias se alegran del galardón concedido a ese otro bajito, aún más frío que el argentino. Recordemos que cuando Ronaldo (el gordo, otro adorable niño extraviado, al que todos veían tonto y a mi me parecía listo) celebró en el Bernabéu su Balón de Oro, el respetable comenzó a aclamar a Raúl, pronunciando su nombre con toda la fuerza que aporta la injusticia. O puede que Cristiano, ejemplar trabajador en lo suyo, esconda un problema mayor; dice que su angustia se debe a motivos profesionales, ¿pero acaso no decimos eso todos? ¿No echamos la culpa a la rutina laboral de problemas más profundos y difíciles de comentar? La tristeza de Cristiano está hecha de lo mismo que la tuya.

Todos sabemos que el cariño en fútbol se mide en dinero, así que, seguramente, Cristiano Ronaldo no quiera otra cosa que un aumento de sueldo, y este episodio no sea más que una estrategia comercial. Pero que nadie le niegue la posibilidad de la tristeza. No por nada viene de la tierra del fado. Él puede estar tan triste como cualquiera; hasta los más podereosos tienen anhelos inalcanzables, malos despertares, pesadas digestiones, decepciones femeninas, remates al palo.

Cristiano es un niño, como lo somos todos. Pero él también es un héroe. Y todos los héroes, al menos los interesantes, caen de vez en cuando bajo las garras de la melancolía.

Anuncios

Una respuesta to “La tristeza de Cristiano Ronaldo”

  1. plared septiembre 12, 2012 a 15:36 #

    El problema de este chico, quizás sea simplemente que no logra asumir por que messi es venerado y el no. Los dos grandisimos jugadores, pero uno alto y guapo y con cierto aire chulesco, lo que aquí no se perdona….mas que nada por eso que llaman el deporte nacional….la envidia.

    El otro bajito y en muchos mentideros deportivos, insinuando que su inteligencia no es precisamente despierta. Lo que crea cierta empatia en la mayoría de mediocres que somos el grueso de la población….

    De ahí que entre un adonis y un botijo, la gente se identifique con el botijo sin despeinarse… Cuídate

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: