En la casa: el inmenso poder de la ficción

25 Nov

“En la casa” es una película extraordinaria, atractiva y misteriosa; un derroche de talento, seriedad e inteligencia acerca de un hombre consumido por las historias; consciente, como todos, de que las novelas, y las películas, le ganan de calle a la vida y tienen el peligro de obsesionar a los organismos sensibles que ven en ellas y en su construcción el único refugio posible.

La última entrega de François Ozon (escrita por él mismo y basada en la obra de teatro de Juan Mayorga), tiene como protagonista a un profesor de literatura francesa, escritor frustrado, que encarga como tarea a sus alumnos una simple redacción. Entre el desastre general, destaca el trabajo de un chico que escribe sobre un compañero de clase y su familia burguesa. El texto, tan perturbador como bien escrito, interesa al maestro hasta el punto de pedirle al estudiante que continúe su obra, intentando dar respuesta a la única pregunta que interesa en todo buen relato: ¿qué va a ocurrir después?

La película pone sobre la mesa el poder de las historias respecto al arte vacío, la pose y la reinvención de la nada, un alegato en contra de aquéllos que, como dice David Mamet en su “Manifiesto”, “carecen de todo talento para entretener y, a pesar de ello, se niegan a quedarse en casa, se aferran al escudo y la espada del intelecto”. La trama, cada vez más compleja y perturbadora (acompañada de una música excelente), muta en una historia sobre las historias, mezclando realidad y ficción, acompañando al profesor en su obsesión y su quijotesca duda; en la lectura de su propio desenlace. Quizás el último tramo, aunque justificado, pueda pecar de precipitación. No pasa nada, la imagen final eleva un palmo la función, por si hiciera falta.

“En la casa” es cine francés de altura; una película compleja, divertida, precisa y abierta, recomendable para cualquiera y especialmente conmovedora para todos aquellos que viven entre paréntesis, aferrados a los relatos, a las vidas de repuesto, a la intriga, la emoción y el sueño. Rescato de nuevo y para acabar, la cita a Johan Huizinga que preside el libro de Mamet antes citado, y que da sentido a este blog.

La arena, la mesa de naipes, el círculo mágico, el templo, el escenario, la pantalla, la pista de tenis, el tribunal de justicia son todos, en su forma y en su función, terrenos de juego, esto es: lugares prohibidos, aislados, vallados, consagrados, en los que prevalecen reglas especiales. Todos ellos son mundos temporales dentro del mundo ordinario, dedicados a la representación de un acto aparte.

Nuestros mejores ratos.

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Una respuesta to “En la casa: el inmenso poder de la ficción”

  1. David C. diciembre 19, 2012 a 13:57 #

    Tiene muy buena pinta el argumento. Espero verla pronto.

    Felices Fiestas!
    David

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