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El hombre condenado a no dejar de presentarse (Rubén Pozo en Joy Eslava)

21 May

Cuando conocí a Rosendo en persona, hace cosa de unos once años, me dio la mano y dijo su nombre. Yo pensé que no habían pasado ni dos segundos y ya me había dado una clase.

Rubén Pozo – Rolling Stone Marzo 2010.

Foto de Juan Pérez-Fajardo

Concierto: Rubén Pozo.

Lugar: Joy Eslava. Fecha: 17 de mayo de 2012, jueves.

Me puse con el primer álbum en solitario de Rubén Pozo, antes conocido como el hombre que escribió Margot, a los pocos días de ver la luz. Y me pareció enorme, un disco de rock especial y emocionante. Leí la crítica de la Efe Eme que lo ponía por las nubes. Escuché a Benjamín Prado en la Cadena Ser decir que Lo que más tenía trazas de obra maestra. En fin, yo, que soy un apasionado, ya veía a Rubén llenando el Bernabéu, marcando a una generación con sus canciones, candidato firme al Nobel de Literatura. Y, sin embargo, pasaban los días y no escuchaba hablar del disco. Leía crónicas de conciertos y no parecían ser un sold out. Hasta que pocos días antes del directo en Madrid leí una noticia: Rubén Pozo suspende tres conciertos en Andalucía por la escasa venta anticipada de entradas. Sigue leyendo

RAÚL GONZÁLEZ BLANCO: EL JUGADOR INTELIGENTE

20 Abr

Hoy he visto un rey mordiendo la arena, le llevaron preso en una limousine: restos de stock, polvo de estrellas…

Quique González.

Cuando la gente escucha las canciones de Quique González recuerda, supongo, a la chica de aquel verano, a la rubia del otro lado de la barra o aquellas vacaciones en el Cabo de Gata; a los amigos de la infancia, dando patadas a un bote en Gran Vía a las seis de la mañana, volviendo de día a casa. Yo al escuchar esta canción de Quique siempre pienso en Raúl. Así me sentí cuando vi el conato de homenaje que le dieron en el Bernabéu al irse, un día sólido de julio, ante un par de cientos de turistas madridistas que andaban haciendo el tour del estadio, y que le hacían fotos a Raúl como quien le hace fotos a un elefante, encerrado en una jaula gigante, en su último día en el zoo. Restos de stock, polvo de estrellas. Me acordé de esa historia que contaba Billy Wilder. Una tarde, paseando con Audrey Hepburn, se le acercó un chaval y le pidió tres autógrafos. Wilder preguntó que por qué tres. El chico le explicó que por tres autógrafos suyos le daban uno de Spielberg. No hay tiempo para las leyendas en Hollywood y menos en el Real Madrid. No hay tiempo para nada. Ni siquiera para él. El mejor de todos. Raúl González Blanco. Sigue leyendo

Mi vida privada (Bunbury en La Riviera, 4 de febrero)

7 Feb

¿Quién dijo aquello de «No me pregunten por ninguna película, por ninguna actriz, por ninguna banda sonora, etcétera, porque no me gusta hablar de mi vida privada»? Suena a alguien de la nouvelle vague, o de Cahiers du Cinéma, o a un cinéfilo americano tipo Bogdanovich. El cualquier caso, el que fuera tenía razón.

José Luis Garci – Sólo para mis ojos (artículo Me and my girl).

Foto de Juan Pérez-Fajardo

Concierto: Enrique Bunbury.

Lugar: La Riviera. Fecha: 4 de febrero de 2012: tercero de sus cuatro conciertos (1, 3, 4 y 5 de febrero).

Nota: 9,5.

No voy a detallar en exceso cómo fue todo. Como dijo Ray Loriga en un estupendo artículo sobre la vuelta de Héroes, cuando Bunbury da un concierto hay que estar dentro de la iglesia: porque fuera no hay Dios ni se escuchan las campanas. Y es que sus conciertos no son conciertos, sino misas nocturnas, liturgias donde sacamos a relucir toda nuestra fe con el grito en la garganta, por encima del sombrero.
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